Máster Online en el RGPD - UNED - AEPD

Investigaciones recientes han venido alertando sobre la acción de herramientas de rastreo en el extraordinariamente amplio sistema formado por los sitios Web con contenido pirata o para adultos. Existen equipos con historiales de búsqueda de millones de usuarios, que podríamos catalogar como “muy privada”, planteando un conflicto con el RGPD. Algunos expertos ya han advertido de que no existe el completo anonimato en este tipo de consumos Online.

Aunque un usuario cierre la puerta de su despacho con llave para ver cierto tipo de contenido y navegue de incógnito o en sesiones privadas, existe alguien, en algún lugar, que sabe lo que está visualizando en su pantalla. Se sabe, por ejemplo, que cerca al 80% de los sitios Web para adultos no cuentan con apartados sobre su Política de Privacidad, que su tráfico fluye sin encriptación y contienen una enorme cantidad de cookies de terceros. Sus aplicaciones de rastreo envían datos y se basan en dominios lejanos, por supuesto, fuera del alcance de las autoridades competentes que conocemos.

Los millones de datos que llegan a reunirse a través del tráfico en sitios Web dedicados, entre otros, a pornografía o contenidos culturales pirateados, cuestan mucho dinero en algunos mercados. Su objetivo, como es conocido, pasa por la creación de proyectos en Big Data para generar información profunda sobre hábitos de consumo, estatus económico y social, preferencias políticas o religiosas, etc. Un informe de Amnistía Internacional del año 2017 alertó en ese momento sobre una compañía, Exact Data, que había puesto a la venta una matriz de datos de 1,8 millones de ciudadanos musulmanes, su precio era de 126.851 euros (7 céntimos por cada registro).

Esta compañía, investigada por algunos medios a raíz del informe de AI, decía poseer una base de datos con 200 millones de contactos en América del Norte analizable en 450 categorías, que incluían información sobre la religión, etnia de las personas o la condición de “estadounidenses hispanos no asimilados”. Como resulta evidente, se trata de datos con los que es posible trazar estrategias comerciales o políticas, pero también vulnerar muchos derechos.

Las data brokers, dedicadas al comercio de datos, han crecido a la par de las posibilidades tecnológicas que brinda el Big Data. Cuando el dato reducido e inconexo resulta cruzado con otros, emerge una coherencia nueva que puede entrar en choque con nuestra privacidad.

EN CONFLICTO CON EL REGLAMENTO GENERAL DE PROTECCIÓN DE DATOS

Claramente, no se nos escapa el hecho de que un contenido para adultos o pirata no es objeto de la misma vigilancia que una Web normal, como la de un medio de comunicación. La enorme demanda de algunos de esos sitios Web hace que sean objeto de intereses económicos importantes, a la vez que están llenos de puntos oscuros sobre el rastreo o el respeto a la privacidad.

Una investigación de Imdea Networks del año 2018 concluyó que los contenidos para adultos Online están entre los más rentables, siendo habitual la actividad de seguimiento de los usuarios. El estudio monitorizó 6.843 sitios Web dedicados a estos contenidos, donde se comprobó las graves falencias en la observación de la normativa, como la verificación de la mayoría de edad, el consentimiento o la falta de encriptación (de lo que se desprende que el administrador de la red que da acceso al sitio puede ver las URL y el contenido que ha sido visitado). Al parecer, el estudio mostró solo un 17% de tráfico encriptado, esto abre la ventana a toda clase de actividades ilícitas de terceros, desde el espionaje para fines comerciales hasta el uso de esa información para extorsión o chantaje.

El 72% utiliza cookies de terceros. La investigación descubrió que existían sistemas “semi-desacoplados” de la propia Web, donde entraban en acción otros servicios de análisis y publicidad aplicada que llevaban a cabo rastreo del usuario, incluso cuando abandonaba el sitio Web en cuestión. En teoría, nuestro navegador limita la ejecución de cookies a la instalación autorizada de cada usuario; pero existe lo conocido como sincronización de cookies: donde los sistemas de rastreo pueden compartir información sobre el mismo usuario. Con la inversión técnica suficiente, algunas empresas podrían tener un informe muy amplio sobre nuestro historial de navegación. Tan solo el 4% contaba con un banner de consentimiento de cookies.

Los mismos investigadores estiman que solo el 16% de su muestra mantienen una Política de Privacidad acorde con el Reglamento General de Protección de Datos (en el mayor porcentaje no hay información clara sobre los propietarios del dominio o el sitio, ni los datos del responsable de los datos).

Parte de la problemática de estos sistemas de rastreo tan sofisticados en sitios para adultos o en aquellos dedicados a la distribución y explotación de contenidos sin licencia o permiso del autor, es que la analítica de datos posterior puede dar información más o menos precisa sobre aspectos conflictivos con el Reglamento General de Protección de Datos (como la orientación, hábitos o preferencias sexuales).

Aunque el acceso a una información personal sobre el usuario esté regulada o protegida por el RGPD, las innovaciones tecnológicas en la red demuestran su capacidad para entrar en la intimidad más profunda de las personas a través del rastreo de sus consumos. La oscuridad que impera en una gran proporción del mercado de los datos, cómo no, dificulta saber a qué clase de tratamientos y combinaciones son sometidas las informaciones que son obtenidas a partir de los sistemas de rastreo.

En estos momentos, los ciudadanos tienen instrumentos mejores para proteger sus datos de carácter personal. A la vez, como ya argumentáramos en entradas anteriores de este Blog del Máster en el RGPD de la UNED y la AEPD, las compañías tienen una oportunidad para sumar valor a través de la generación de confianza en sus usuarios. En suma, no sentirse espiado se está convirtiendo en un valor al alza.

Máster en el RGPD de la UNED y la AEPD

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Email de información: jglez@cee.uned.es - rhc@agpd.es

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