RGPD en la economía digital

La economía digital está cambiando diversos criterios de consumo. ¿Propiedad o alquiler y suscripción? Llegan transformaciones que cambian la noción de privacidad. Son necesarios nuevos conocimientos y competencias para marchar acordes a la nueva normativa sobre datos personales.

En días pasados apareció un artículo en el diario El País sobre los espectaculares cambios de consumo que vienen produciéndose en las grandes economías, de la mano de ciertas transformaciones en el empleo, los criterios de propiedad y la digitalización (La sociedad da la espalda a la propiedad: usuarios de todo; dueños de nada). Los jóvenes que se incorporan al mercado laboral mueven las estadísticas: miles están dejando de comprar (automóviles, por ejemplo), para emplear sus recursos en servicios de suscripción. Según algunos datos, al perecer, existe una importante variación entre los gastos anuales de la propiedad y los del alquiler y otras formas de “uso temporal” de bienes y servicios. Hablamos de modelos de negocio vinculados a la economía digital, el movimiento de las plataformas digitales ya representa el 1,4% del PIB español.

Estos cambios en la forma de consumir tienen un antecedente muy importante en la “transición” vivida por los nacidos entre mediados de la década de los 40 y los 80 del siglo XX, que tienen plenamente asumidos los servicios de suscripción a contenidos culturales (TV, cine, libros, etc.).

Estos aspectos de la economía digital traen asociadas modificaciones importantes en nuestra idea de la privacidad. Cuando mis hábitos de consumo comienzan a basarse en plataformas dedicadas al alquiler y la suscripción, a la par que gano en flexibilidad o personalización del servicio que estoy demandando, empezaré a agregar mucha información y datos sobre las películas y series que veo en mi ordenador o dispositivo móvil, sobre el tipo de lecturas que prefiero (como sabemos, saber si tengo inclinación por la novela policiaca, la histórica o los ensayos sobre Filosofía o Ciencias Políticas es un dato de gran valor para ciertos analistas), sobre el tipo de vehículo que me gusta conducir o mi destino y actividades durante las vacaciones (son todas informaciones que permiten un perfil muy amplio sobre el usuario).

La vida del consumidor podría terminar por ser grabada Online. En otras palabras, la economía de las plataformas digitales plantea retos nuevos para la protección de la privacidad y la defensa ante el cibercrimen. Por tanto, hace falta un gran trabajo divulgativo, algo pedagógico, enfocado al usuario, sobre lo que realmente implica la “cesión” de sus datos y la aceptación de las políticas de privacidad. Es necesario concientizar al consumidor digital de que sus datos son extremadamente sensibles a su reconversión en valor, por ejemplo, cuando las direcciones electrónicas, los métodos de pago o el detalle de los consumos (el ritmo, sus tiempos, etc.) son objeto de un análisis inteligente con terceros fines comerciales (incluso los datos pueden ser vendidos a otros sin que los clientes lleguen a saberlo).

REGLAMENTO GENERAL DE PROTECCIÓN DE DATOS

Un informe de 2019 de la organización austriaca Noyb afirma que gigantes del sector como Apple, Amazon, Spotify y Netflix tienen puntos vacíos respecto al cumplimiento integral del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Los servicios de streaming son especialmente delicados en cuanto a la protección de la privacidad, en parte debido a la automatización de las respuestas al usuario cuando éste decide ejercer sus derechos. Por supuesto, cabe recordar que compañías como Apple tienen un discurso defensor de la privacidad en los EE.UU., donde los instrumentos equivalentes al RGPD no cuentan con la profundidad necesaria.

Tim Cook, SEO de Apple, apelaba a principios de 2019 al desarrollo de una legislación de ámbito federal sobre protección a la privacidad, con énfasis en la actividad de los denominados "brokers de datos". En los EE.UU. las compañías llevan a cabo una acumulación indiscriminada de perfiles de sus clientes y usuarios, una práctica aprovechada por diversos nichos dedicados al cibercrimen.

Algunas organizaciones de consumidores europeas vienen argumentando que las grandes compañías tuvieron un extenso período de preparación antes de la entrada en vigor del nuevo RGPD, que proporciona a los ciudadanos el control sobre sus datos de carácter personal. Este proceso ha llevado a múltiples ajustes, básicamente, alrededor de dos ejes:

En primer lugar, los datos son un activo estratégico que requiere un tratamiento y protección especializada (en concreto de un profesional y equipo de trabajo con la cualificación necesaria alrededor del modelo europeo de protección de datos, el RGPD). Y, en segundo lugar, esa protección (el cumplimiento de la normativa) debe ser integrada o engranada con el propio proceso productivo (debe ser parte del modelo de negocio).

Ahora bien, esos dos ejes parecen claros, pero estructurar una respuesta en sistemas o bases de datos inteligentes, por ejemplo, ante la petición de un usuario apoyada en el RGPD, es muy complejo. De ahí que las grandes plataformas, esas que están protagonizando grandes cambios en la forma de consumir, deban invertir mayores esfuerzos; a la vez que observan un comportamiento ejemplar. De lo contrario, las autoridades competentes en cada país de la UE seguirán implementando sanciones por distintas causas, entre ellas falta de transparencia (como en el caso de la millonaria multa a Google de principios de año por parte de las autoridades francesas, el CNIL - Commission nationale de l'informatique et des libertés).

Otro caso que se hizo eco en las redes fue el de Netflix. Al final del capítulo Bandersnatch, de la serie Black Mirror, la plataforma pidió varias acciones al usuario. Al parecer, sus algoritmos recabaron gran cantidad de información sobre el comportamiento del usuario con objeto de hacer analítica de datos, este tipo de acciones sirven para orientar las decisiones comerciales, entre otras. Michael Veale, un experto en “defensa de los derechos digitales”, explicaba en su cuenta de Twitter cómo el tipo de información recabada no resultaba accesible para el usuario habitual, sin un conocimiento importante sobre el Reglamento General de Protección de Datos. En decir, sin la formulación de las preguntas “adecuadas”, jamás llegaríamos a saber que la plataforma de entretenimiento estadounidense recolecta y analiza información que le hemos suministrado mediante respuestas de teclado o mando a distancia.

Estamos ante un escenario nuevo en referencia a la privacidad y la protección de datos personales. El Reglamento General de Protección de Datos se extiende e impone como el gran estándar internacional en la materia, lo que nos abre una auténtica ventana de oportunidad profesional y empresarial; aprovecharla dependerá de contar con los conocimientos y competencias necesarias.

 Máster Online en el RGPD - UNED y AEPD

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Email de información: jglez@cee.uned.es - rhc@agpd.es

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