Máster en el Reglamento General de Protección de Datos - UNED y AEPD

Posiblemente se pueda afirmar que un síntoma claro sobre la madures (con los altibajos por todos conocidos) de un proceso de integración entre un gran bloque de naciones, es la llegada de legislaciones comunes de obligado cumplimento. Un caso sobresaliente es el RGPD, vigente en toda la UE desde hace algunos meses.

A su vez, si hay algo destacable de este proceso comunitario es cierta profundización en algunos derechos ciudadanos. Se trata de avances que, tal vez por ahora, están siendo analizados por profesionales del ámbito del Derecho, el Big Data o la Ciberseguridad; pero que necesitan una gran difusión y pedagogía en la sociedad. Sobre todo al tener en cuenta que el Reglamento Europeo de Protección de Datos se ha convertido en un modelo ampliamente considerado y estudiado entre los socios importantes de la UE, como América Latina. De hecho, debe ser cumplido por cualquier empresa con negocios o intereses en Europa.

Por supuesto, algunas de las cuestiones ya plasmadas en la norma fueron por mucho tiempo una demanda ciudadana latente. Lo vemos en el caso de procesos judiciales que, en su momento, dieron mucho de qué hablar, como la cuestión del derecho al olvido frente a gigantes como Google. Pues bien, ahora éste atributo de la privacidad es un pleno derecho: en el caso de desaparición del fin original, un uso fraudulento, etc.

La mejora general en referencia a las capacidades de control y decisión que se extienden sobre los datos de carácter personal, de alguna forma restituye una condición que estaba difuminada en la época de la analítica masiva de datos.

Entre esos derechos mejorados, ampliados y reconocidos tenemos, por ejemplo, el derecho al acceso. Éste busca crear una cultura de transparencia en las empresas durante su gestión de nuestra información. Ahora cualquier persona puede solicitar un informe detallado: qué datos posee una estructura sobre él o ella, con qué objeto los conservan, durante cuánto tiempo, etc. Además, se orienta sobre la agilidad en la respuesta del sistema.  

Pero también se profundiza en el derecho a la rectificación. O a la portabilidad, donde se establece la transmisión de datos entre empresas cuando el usuario cambia el proveedor de un servicio, por ejemplo.

Y, cómo no, existe el derecho de oposición, donde puedo negarme al propio tratamiento de mis datos personales. Es decir, hay una importante recuperación de soberanía en relación a los fines para los que autorizo la gestión de mis datos. Muy relacionado con lo anterior, tenemos el derecho a la limitación del tratamiento, en casos donde solo pueden usarse para determinados fines o la suspensión total de su uso. Como hemos nombrado en entradas anteriores de este Blog, también tenemos el derecho a no ser objeto de decisiones individualizadas (lo que se refiere, entre otros aspectos, a los procesos típicos de la analítica masiva de datos o a la confección de perfiles de los que puede obtenerse información muy detallada sobre nuestra vida).

Muchos de estos trascendentales aspectos del modelo europeo de protección de datos, serán abordados en el Programa de Experto, Especialista y Máster en el Reglamento General de Protección de Datos puesto en marcha por la UNED y la AEPD.

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Email de información: jglez@cee.uned.es - rhc@agpd.es

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