La figura del DPD en el Máster en el RGPD de la UNED y la AEPD

Cuando estamos ante el escenario de una institución, empresa u organización que gestiona volúmenes de datos de manera intensiva, también nos encontramos con la obligación de nombrar un Delegado de Protección de Datos; con el fin de que exista una responsabilidad identificable que garantice los derechos y libertades de las personas.

El modelo de organización y gestión aplicado a los sistemas de información de una empresa, además de ser parte de la estrategia global de negocio, es una de las instancias de actuación del DPD; dado que estos desarrollos deben edificarse teniendo en cuenta todas las orientaciones del Reglamento General de Protección de Datos.

En otras palabras, como explica el artículo 25 del RGPD, una buena política de protección de datos es la que se implementa desde las fases de diseño y planificación. Solo entonces podremos hablar con propiedad de un cambio en la visión estratégica, un cambio cultural respecto a cómo proteger y usar los datos, etc.

Como resulta lógico, la conciencia organizacional acerca de una necesidad, por ejemplo, el DPD, está relacionada con la existencia y madures de un plan estratégico: la visión de conjunto, la planificación, la claridad de una ruta hacia el logro de unos objetivos, etc., también permitirán que el Delegado de Protección de Datos cumpla sus funciones con mayor eficiencia.

Cualquier funcionamiento orgánico poseído por la inercia o la improvisación operativa saltará por las costuras o los eslabones más débiles tarde o temprano; entre las cosas probables que pueden ocurrir, tenemos un problema con la seguridad de los datos (por consiguiente una incongruencia con lo impartido en el RGPD).

En la misma línea, el DPD se convierte en una figura necesaria en los espacios de dirección. Sus informes y asesoramiento con respecto a las actuaciones riesgosas no pueden ser sencillas opiniones que puedan ser pasadas por alto. Por otra parte, los flujos de información hacia éste tienen que obedecer, a su vez, ciertos protocolos de orden, tiempo y relevancia (con márgenes de respuesta acordes con la delicadeza de su tarea).

Es de considerar que el Delegado de Protección de Datos se aproxima a un cuadro productivo multidisciplinar: demanda herramientas de comunicación, planificación estratégica, habilidad en el manejo de lo digital, conocimientos fundados de Derecho (enfocado a la cuestión de la Protección de Datos) y otros aspectos.

Los aspectos relacionados con esta nueva figura profesional son, por supuesto, abordados en el Programa de Experto, Especialista y Máster en el Reglamento General de Protección de Datos, puesto en marcha por la Universidad Nacional de Educación a Distancia – UNED y la Agencia Española de Protección de Datos – AEPD. Una formación donde contaremos con todo un Módulo bajo el título Responsable de los tratamientos de datos personales  (donde se profundizará en todo lo relacionado con la responsabilidad, obligaciones y modelos de actuación de esta figura tan demandada en la actualidad).

La matricula está abierta AQUÍ.

Compartir:

Email de información: jglez@cee.uned.es - rhc@agpd.es

Ir arriba