Trasparencia en el uso de los datos -  Máster en el RGPD

Al referirse a todo aquello que implica manejo de datos en la nueva economía, nadie se atrevería a dejar de lado conceptos como “confianza”, “seguridad” o “transparencia”. Lo que ocurre cuando la forma en que se gestionan y usan los datos pasa a ser parte del valor de un negocio o producto es muestra de nuestro estilo de vida, donde existe una batalla entre la intimidad y lo público. Recordemos que si la Modernidad era iluminada, la posmodernidad es transparente.

Sí, hemos arribado al momento donde la transparencia es valor, concretamente al cuestionarse sobre cómo usan nuestros datos. Crece una demanda social que pide ejercer una soberanía efectiva al decidir si alguien puede tener y explotar los datos personales de otros. Cualquier cosa que no venga del consentimiento plenamente entendido pasa a ser considerada una acción arbitraria.

Por supuesto, este planteamiento tiene un impacto considerable en la propia arquitectura de Internet, donde la natural dispersión de redes y millones de usuarios generando información no evita la aparición y extensión de “nodos” (o pseudo-nodos) que concentran mucha de esa información.

Tales “nodos” son, por una parte, imprescindibles para ordenar sectores de la información con objeto de acceder a ella con algún criterio claro de búsqueda; pero, por otra, acumulan un poder derivado de su papel en la Red que deja a los usuarios en situación de posible vulnerabilidad.   

LOS DATOS FRENTE A CAMBIOS EN LAS TECNOLOGÍAS DE COMUNICACIÓN

En la actualidad, la acumulación de datos que protagonizan compañías como Google o Facebook, entre otras, choca de alguna forma con la idea de una Internet libre y transparente. Si bien son herramientas grandemente útiles, se han convertido en blanco de intereses que suelen afectar los derechos de un usuario con relativa facilidad. La cantidad de datos que reúnen, como sabemos, pueden convertirse en herramienta de ingeniería social y cultural.

Sin embargo, existen procesos tecnológicos que hablan de una Internet realmente descentralizada, donde mis dispositivos son un “nodo” en sí mismo con poder de conceder o negar acceso a mis datos.

Precisamente, al hilo de esto, existen proyectos que pretenden el etiquetamiento de servicios de Internet según su política de privacidad y el revelado de sesgos en motores de búsqueda según los datos acerca del comportamiento digital. El debate sobre qué clase de auditoría debe ser aplicada a los algoritmos de los grandes de Internet está abierto.

EL FACTOR HUMANO EN EL MANEJO DE LOS DATOS

El problema de las tecnologías que vienen a resolver una necesidad humana es que, mientras llegan, se han producido toda clase de dificultades relacionadas con la forma antigua de hacer las cosas. En otras palabras, la cuestión de la transparencia y la confianza como valores actuales de los procesos productivos depende de que las personas que trabajan respeten unas normativas.

Pero para aplicar con acierto una norma, evidentemente, ésta debe conocerse a un nivel que, casi siempre, involucra la profesionalización.

Si se busca asociar a una marca rasgos esenciales como la transparencia y la seriedad en el uso de los datos, no habrá mejor forma que respaldar acciones con conocimientos.

Para eso estamos aquí, la creación de este Programa Modular (Experto, Especialista y Máster) en el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) viene a cubrir una necesidad fundamental en las economías iberoamericanas: cimentar un crecimiento también ayudado por las garantías que se imponen en la sociedad de la información.

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Email de información: jglez@cee.uned.es - rhc@agpd.es

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